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Pide tu Personaje

Mensaje por Admin el Sáb Mayo 14, 2011 9:11 am

Si estas en este lugar es porque ya has leído los requisitos para obtener un personaje establecido, recuerda dejar junto a tu petición una muestra de tu rol en spoiler.

Si el cásting es aceptado, debereís realizar la ficha completa en la zona de fichas. Dispondreís de 24 horas para ello; una vez cumplidas, el personaje se liberará y otro user podrá tomarlo.

Tener en cuenta que los personajes cannon tienen cierta importancia en la trama del foro, por eso pedimos actividad en la zona de rol a los usuarios. Si un usuario no rolea en los 3 dias siguientes al momento en que se le haya dado color, sin avisar de antemano, el personaje será liberado.


CHICOS

Oliver C. Ackerley-Sebastian Stan
Garret J. Ainsworth-Gaspard Ulliel
George T. Forrester-Ian Somerhalder
Marcus J. O'Brian-Alex Pettyfer
Michael S. Keller - Hayden Christensen


CHICAS

Margareth S. Cromwell - Dianna Agron
Felicity P. Abshire- Rachel McAdams
Leah M. Ackerley - Kaya Scodelario
Molly L. Ainsworth - Hailee Steinfeld
Lillian A. Woods - Nina Dobrev
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Re: Pide tu Personaje

Mensaje por Molly Louise Ainsworth el Mar Mayo 24, 2011 9:38 am

Molly Louise Ainsworth?

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Re: Pide tu Personaje

Mensaje por Lillian A. Woods el Mar Mayo 24, 2011 9:40 am

Quisiera a Lillian A. Woods Smile

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Re: Pide tu Personaje

Mensaje por Margareth S. Cromwell el Mar Mayo 24, 2011 9:40 am

"Recuerda dejar junto a tu petición una muestra de tu rol en spoiler"

Pueden ser de otros foros en los que hayais estado (:

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Margareth S. Cromwell

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Re: Pide tu Personaje

Mensaje por Lillian A. Woods el Mar Mayo 24, 2011 9:49 am

Este rol es de otro foro ^^
Spoiler:
Ese día me había levantado con muchísimo calor, estábamos en otoño y apesar de eso hacia mucho calor y por lo que dormir tapada, con sabanas y pijama de invierno no era lo adecuado. Siempre en contramano yo, pensé. Apenas me desperté no llegue ni ir a desayunar que yo ya estaba metiéndome en la ducha, quería refrescarme un poco. No aguantaba que el sudor de la transpiración quedara en mi cuerpo, me molestaba sentía como que estaba pegajosa como un caramelo derretido.
Luego de darme una relajante ducha, salí del baño y así envuelta en una toalla, como estaba, me puse a buscar ropa suelta que tenía en mi placar. Luego de buscar por un rato me puse una musculosa blanca con un short de jean y en mis pies unas sandalias negras, que tenían un pequeño taco, no podía vivir sin ellos. Después de todo eso fui al baño de nuevo y me peine el pelo dejandomelo suelto, casi nunca usaba el pelo atado, no sabía por que pero me era incomodo.
Luego de un rato salí de mi habitación y decidí ir a la cafetería a tomar algo, a pesar de que estaba sola, no me interesaba siempre había sido una chica un tanto solitaria. Llegue y me sente en una mesa que se encontraba a un lado de la ventana, me gustaban esos sitios. Luego pedí un café y lo esperé.
Mis manos estaban entretenidas jugueteando entre ellas como si fuese lo único que tenía para hacer en ese momento, y a decir verdad lo era, lo único que me quedaba era esperar el café que se tardaba y eso mucho no me gustaba, era una chica que no solía tener mucha paciencia, por ende no esperaba tanto. Miraba el color de mis uñas pintadas por un esmalte de color negro, el cual ya se estaba descascarando y con un simple raspón lo podía sacar fácilmente de mi uña.
Aquella cafetería estaba tan vacía que me hacía creer que hasta el chico que le había pedido el café se había ido. Pasaron unos cuantos minutos hasta que levante la vista por que había escuchado un ruido detras de la barra. Inconscientemente una dulce sonrisa se dibujo en mi rostro al ver quien estaba enfrente mio, sosteniendo la taza de café que yo había pedido. Se me hacia totalmente raro que estuviera él allí, acaso tenía el día libre como yo en ese momento? No sabía pero bueno luego se lo iba a preguntar seguramente.

Lillian A. Woods

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Re: Pide tu Personaje

Mensaje por Leah M. Ackerley. el Mar Mayo 24, 2011 1:43 pm

¿Leah Ackerley?
PRUEBA DE ROL:
Sí, ella tendría una larga y muy importante conversación con Georgina acerca de las cosas que se podía y no se podían preguntar. Una actitud demasiado hosca de su parte, tenía que reconocer, pero no le quedaba de otra si deseaba arrancarse aquella molestia sensación. Tal y cual, como las sombras a su alrededor, reflejadas bajo la luminiscente lámpara de techo que se alzaban furiosas, como olas espumosas que se tragaban parte de su cuerpo y en un fluido movimiento, volvían a destaparlo. Como hallar el valor de la incógnita en una difícil ecuación cuadrática. Sólo que esta vez, Sidney no deseaba resolver el problema que se le presentaba por delante. Ella prefería evitarlo a toda costa, más por Georgina que por sí misma. Evitar la nostalgia en su amiga o que el amargo resentimiento volviera surgir se volvía una necesidad imperante con cada segundo que pasaba sin responder.
Sólo podía escuchar el tic tac del reloj de pared, desgatado y con el segundero trabado, moviéndose de forma sibilante hacia atrás y hacia adelante, mientras el minutero marcaba un ritmo constante a pesar de que su compañero se hallaba varado en un sinfín. Esa era como una especie de alarma que le indicaba hasta que punto ella podría abrir su boca sin sentir la oleada caliente de odio puro emanar por sus poros. Tenía que admitir que sus preferencias a evitar estos temas parecían ser una salida cobarde, sin embargo, ¿qué se ganaba con cuestionarse aquello? Nada. Sólo era una pérdida de tiempo valiosa, que se podía emplear en otras cuestiones más importantes, que le darían más vida a los demás. Que despejarían sus cabezas del lío creciente que crecía y a ella le favorecía. Le ayudaba a matar el entierro que sentía al vivir aislada, al no poder salir nuevamente por la ciudad, al no caminar.
Soltó una áspera carcajada que resonó por todo el lugar, las vigas que sostenían el techo sobre sus cabezas, parecieron temblar, aunque podía ser un efecto de su imaginación. Sidney giró su rostro lentamente, con una pausada lentitud que podría destrozar los sentidos hasta del más paciente hombre del mundo. Y sólo cuando su rostro quedó enfocado sobre el de Georgina, ella se atrevió a sonreír con una mezcla de resignación y fría diligencia, como sí lo que fuera a salir de su boca sólo serían palabras vacías. Algo que ella sabía, que Gina podría notar a penas las pronunciara. Ahora más que nunca, sabía la facilidad con que la chica leía sus expresiones pero ella no podría saber cuánto de ello sería realmente la verdad tras sí misma.
—Sí vas a malgastar el tiempo en cuestiones inútiles, ahórrame el jueguito. —le dijo, tratando de contener el filo agudo de lengua mientras repasaba por su cabeza una forma rápida de acabar con todo el dichoso asunto. No por ella, sino por Gina. Sólo entonces, descubrió que era parte de su antiguo ser humano añorar lo que se perdió. Como todo el mundo, no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde. Ese viejo refrán se repitió en su mente hasta que pareció perforarle los tímpanos y ella estuvo a punto de gruñir en respuesta.
Cruzándose de brazos, dio una larga y metódica mirada hacia el lado de un estante marmóreo de la habitación. Habían unas cuantas cosas encima de la repisa, cubiertas por algún distinguido polvillo, al lado de dos pequeños cuadernillos, una revista de Vogue y un trapillo rojizo. Frunció el ceño, viendo sin observar exactamente aquellos objetos, aún su mente trabajando en la pregunta de la castaña. Fue allí que cobró consciencia de la imperiosa necesidad de que tenían algunos de sus compañeros en recrear sus vidas pasadas, como un gesto lastimero de autocompasión o, se dijo así misma, algo más.
Porque ella lo sabía. Esto era parte de ellos, parte de su vida y era inevitable no hacerlo.
Exactamente fue esa conclusión lo que ablandó la dura replica que tenía en la punta de su lengua y sólo cuando la aspereza se marchó de su cuerpo, fijó la mirada en Georgina, dejando que sus ojos traslucieran una felicidad corta pero vibrante —aunque fuese de mentira—, mientras ella elevaba un dedo a sus labios en pose pensativa, como si analizara detenidamente que cosas podría responder y cuando por fin llegó la idea, aplastó su mano empuñada contra la mesa, sonriendo ampliamente —con falsedad—, e inclinó la cabeza, soltando un leve suspiro que parecía más agónico que placentero.
—He comido comida humana, bastante Georgina. —respondió, cogiendo la bolsilla de M&M que había sacado de su bolsillo. — ¿Ves esto? —inquirió, señalando con la cabeza la barra mientras enarcaba una ceja hacia ella. —Es comida 100% humana, ¿vale? No, no la extraño porque la ingiero a diario. Sí me preguntarás, sí extraño la llenura que me daba cada vez que comía algo delicioso, quizá te respondiera que sí. —se sinceró, cuidando con una extraña reticencia las siguientes palabras que escaparon de su boca. —Pero, dime tú, Georgina, ¿acaso es productivo perder el tiempo en regodearse de un pasado lejano? ¿Recordando cada detalle con aquella nostalgia? Si lo vemos de otra manera más racional, te darás cuenta que el sólo hecho de hacerlo, nos distrae de las verdaderas cosas importantes de ahora.
Hizo una pausa, tomando aire ligero por las fosas de su pequeña y respingona nariz.
»Entonces, sólo habremos estado alejando el verdadero objetivo de todo. Dejemos de mirar al pasado, sólo tenemos un presente y un futuro y lo único que buscamos es acabar con aquellos malditos del Gobierno y liberar por fin a la raza humana de nuestra especie, ¿ves lo fácil que es? Sólo, deja de pensar en lo que una vez fue.
Y hubo un mísero instante en que ella misma, pensó que eso tenía algo de razón. Pero, ¿por qué lo pensó? Ella no lo supo, se suponía que lo único que salía de sus labios era conocimiento y reflexión pura, pero por un momento, algo altero el curso normal de las cosas y Sidney se vio obligada a apartar de su cabeza una nítida imagen de alguien más.

Leah M. Ackerley.

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Re: Pide tu Personaje

Mensaje por Molly L. Ainsworth el Mar Mayo 24, 2011 8:41 pm

¿Felicity P. Abshire? Si no se puede entonces me gustaría intentarlo para Molly L. Ainsworth. (:

Spoiler:
Es de otro foro, pero si se necesita que sea con el personaje solo díganme (:

______________________________________
Sabía que no era la respuesta a su pregunta, pero no estaba dispuesta a darle la verdadera razón. ¿Orgullo? puede, o quizás fuese que no tenía ganas de volver ha abrir aquella caja de recuerdos. Me tomaría por loca, aún que seguramente ya lo pensase, pero me daba igual, con aquellas extrañas palabras le había dicho más de mi vida que a cualquier desconocido. Camine lentamente hasta una de la cabinas, no sin antes escuchar la aprobación de Dylan. Me había oído, no podía decir que me alegrase ni tampoco que me disgustase, simplemente era una cosa que él necesitaba escuchar.

Cuando salí del recinto no pude evitar sentirme ridícula, aún que aquel raro disfraz encajaba perfectamente con mi forma de ser, una luchadora solitaria. Hice una mueca ante su comentario, me habría gustado que reconociese que había ganado, que yo había vencido, pero no, Dylan era un chico demasiado fuerte y orgulloso, de pronto encontré parecido con mi persona. Tras su escueto comentario, iba a empezar a caminar hacia el salón cuando Dylan volvió ha hablar, supuse que sería otro comentario para picarme y hacerme de rabiar, pero no, estaba equivocada. Mi boca se entre abrió de pura sorpresa, nunca me habría esperado un comentario semejante y menos viniendo de él. ¿Se estaba preocupando por mi? no, seguramente me estaba equivocada, seguramente era parte de su venganza. - Dylan, de verdad piensas que soy la típica chica que se deja embaucar por cualquiera. - comente con una media sonrisa alentadora, por si su comentario fuese de verdad.Correr riesgo era parte de mi vida diaria, y por desgracia ya me había acostumbrado a ello.

Pero lo siguiente que dijo me dejo aún más desconcertada. Un consejo, sí eso parecía, ¿pero porque?, me estaba ayudando, como antes. Estúpido, lo único que hacía era darme dolor de cabeza, ¿por que tenía que ser tan gentil?, no podía comportarse como un hombre despreciable, así tendría motivos verdaderos para odiarle. Le mire fijamente a los ojos, esos ojos azules como el cielo, que guardaban secreto, unos secretos que inundaban mi curiosidad. Parecía emanar una extraña aura de misterio que me atraía como un imán. Alce la barbilla, con orgullosa. No necesitaba ningún consejo, era perfectamente capad de hacerlo sola, no necesitaba su ayuda. De todas formas solo necesitaba acercarme un poco, esperaba no tener que llegar a tocarle, aún seguramente sería necesario. Comencé a caminar, echando un último vistazo a Dylan, a lo mejor era la ultima vez que le veía, le dedique una sonrisa divertida, recorriendo el pasillo por el que había entrado. Me pare uno segundos en el umbral, respire hondo y entré.




Con paso decidido, me adentre en el gran salón. Lo primero que percibí fue la suave música de fondo, de forma tenue pero audible. El lugar estaba mas vació, varios sitios estaban desocupados, pero él seguía allí. Suspire lentamente, cerré los ojos y me concentre en música, algo que si sabía hacer era bailar. Lentamente empecé a balancear mi cuerpo, comenzando con las caderas, y subiendo los brazos, con movimientos sutiles de cabeza. Tarareaba la canción, me gustaba mucho este ritmo. Intente imaginarme que estaba en una discoteca, disfrutando, y al poco rato. Los contoneos, se volvieron más sensuales, y provocativos. Pronto note como casi toda la gente había centrado su atención sobre mí. Usualmente lo odiaría pero en estos momentos era lo que necesitaba, que mi presa se fijara en mí, y al parecer lo había hecho. Recostado sobre uno de los sillones el mafioso, ordeno que las chicas que le acompañaban se fueran e inmediatamente estas lo hicieron. Pausadamente, me fui acercando sin perder el ni por un segundo el ritmo. Pronto llegue a su lado, el se mordía su labio inferior, impaciente. Di una vuelta alrededor de donde se sentaba, hasta ponerme enfrente de él, con cierto erotismo me senté sobre una de sus piernas, y siguiendo el consejo de Dylan me dirigí a su cuello. Lo bese suavemente, sosegado, sin perder el control, en esos momentos necesitaba de toda mi fuerza de voluntad para no vomitar. Pude sentir como una de sus manos agarraba mi culo con deseo, asqueroso. Con una de mis manos, en la que llevaba una mini grabadora con un transmisor, la metí delicadamente por dentro de su chaqueta, guardándola en uno de sus bolsillos secretos. Hecho, misión cumplida. Mi lengua se centraba en el cuello y lo recorría, desde la barbilla hasta el final de la camisa. Ahora solo tenía que salí de allí, podía escuchar los comentarios lascivos de mi compañía desagradable. Intentando no parecer brusca me separe de él poniéndome de pie, con una sonrisa juguetona me di la vuelta, suspire aliviada, pero no, eso no se había acabado. El mafioso atrapo mi antebrazo con fuera, apretando y dejando una marca en este. Exigía saber a donde me dirigía, un pequeño quejido de dolor se deslizo por mi labios. De pronto empecé a temblar. - Ahora vuelvo, necesito un poco de agua. - respondí lo mas calmada que pude, pero la respuesta no pareció convencerlo, aún así me dejo ir, no sin antes darme una palmada en el trasero, y reclamar mi presencia después de que hubiese acabado.

Temblaba con virulencia, aquello había sido demasiado, casi corría hasta que llegue al pasillo que ahora me resultaba tan familiar, y me derrumbe, me deje caer sobre una de las paredes. Mi antebrazo estaba un poco dolorido y amoratado, pero ahora no me importaba, cerré los ojos intentando tranquilizarme, pero nada servía. Miedo, sí había pasado mucho tiempo desde que no lo sentía, y su poder era abrumador. Su fuerza para influenciar, era asombrosamente terrorífica. Inquieta me lleve las manos a la cabeza, ordenando mi pelo. Respire profundamente y seguido. Esta sensación se iría, si definitivamente se desvanecería, enseguida, me intente autoconvencer.

Molly L. Ainsworth

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Re: Pide tu Personaje

Mensaje por Margareth S. Cromwell el Mar Mayo 24, 2011 8:49 pm

Lillian A. Woods escribió:Este rol es de otro foro ^^
Spoiler:
Ese día me había levantado con muchísimo calor, estábamos en otoño y apesar de eso hacia mucho calor y por lo que dormir tapada, con sabanas y pijama de invierno no era lo adecuado. Siempre en contramano yo, pensé. Apenas me desperté no llegue ni ir a desayunar que yo ya estaba metiéndome en la ducha, quería refrescarme un poco. No aguantaba que el sudor de la transpiración quedara en mi cuerpo, me molestaba sentía como que estaba pegajosa como un caramelo derretido.
Luego de darme una relajante ducha, salí del baño y así envuelta en una toalla, como estaba, me puse a buscar ropa suelta que tenía en mi placar. Luego de buscar por un rato me puse una musculosa blanca con un short de jean y en mis pies unas sandalias negras, que tenían un pequeño taco, no podía vivir sin ellos. Después de todo eso fui al baño de nuevo y me peine el pelo dejandomelo suelto, casi nunca usaba el pelo atado, no sabía por que pero me era incomodo.
Luego de un rato salí de mi habitación y decidí ir a la cafetería a tomar algo, a pesar de que estaba sola, no me interesaba siempre había sido una chica un tanto solitaria. Llegue y me sente en una mesa que se encontraba a un lado de la ventana, me gustaban esos sitios. Luego pedí un café y lo esperé.
Mis manos estaban entretenidas jugueteando entre ellas como si fuese lo único que tenía para hacer en ese momento, y a decir verdad lo era, lo único que me quedaba era esperar el café que se tardaba y eso mucho no me gustaba, era una chica que no solía tener mucha paciencia, por ende no esperaba tanto. Miraba el color de mis uñas pintadas por un esmalte de color negro, el cual ya se estaba descascarando y con un simple raspón lo podía sacar fácilmente de mi uña.
Aquella cafetería estaba tan vacía que me hacía creer que hasta el chico que le había pedido el café se había ido. Pasaron unos cuantos minutos hasta que levante la vista por que había escuchado un ruido detras de la barra. Inconscientemente una dulce sonrisa se dibujo en mi rostro al ver quien estaba enfrente mio, sosteniendo la taza de café que yo había pedido. Se me hacia totalmente raro que estuviera él allí, acaso tenía el día libre como yo en ese momento? No sabía pero bueno luego se lo iba a preguntar seguramente.

Personaje reservado por 24 horas, esperamos tu ficha.

Leah M. Ackerley. escribió:¿Leah Ackerley?
PRUEBA DE ROL:
Sí, ella tendría una larga y muy importante conversación con Georgina acerca de las cosas que se podía y no se podían preguntar. Una actitud demasiado hosca de su parte, tenía que reconocer, pero no le quedaba de otra si deseaba arrancarse aquella molestia sensación. Tal y cual, como las sombras a su alrededor, reflejadas bajo la luminiscente lámpara de techo que se alzaban furiosas, como olas espumosas que se tragaban parte de su cuerpo y en un fluido movimiento, volvían a destaparlo. Como hallar el valor de la incógnita en una difícil ecuación cuadrática. Sólo que esta vez, Sidney no deseaba resolver el problema que se le presentaba por delante. Ella prefería evitarlo a toda costa, más por Georgina que por sí misma. Evitar la nostalgia en su amiga o que el amargo resentimiento volviera surgir se volvía una necesidad imperante con cada segundo que pasaba sin responder.
Sólo podía escuchar el tic tac del reloj de pared, desgatado y con el segundero trabado, moviéndose de forma sibilante hacia atrás y hacia adelante, mientras el minutero marcaba un ritmo constante a pesar de que su compañero se hallaba varado en un sinfín. Esa era como una especie de alarma que le indicaba hasta que punto ella podría abrir su boca sin sentir la oleada caliente de odio puro emanar por sus poros. Tenía que admitir que sus preferencias a evitar estos temas parecían ser una salida cobarde, sin embargo, ¿qué se ganaba con cuestionarse aquello? Nada. Sólo era una pérdida de tiempo valiosa, que se podía emplear en otras cuestiones más importantes, que le darían más vida a los demás. Que despejarían sus cabezas del lío creciente que crecía y a ella le favorecía. Le ayudaba a matar el entierro que sentía al vivir aislada, al no poder salir nuevamente por la ciudad, al no caminar.
Soltó una áspera carcajada que resonó por todo el lugar, las vigas que sostenían el techo sobre sus cabezas, parecieron temblar, aunque podía ser un efecto de su imaginación. Sidney giró su rostro lentamente, con una pausada lentitud que podría destrozar los sentidos hasta del más paciente hombre del mundo. Y sólo cuando su rostro quedó enfocado sobre el de Georgina, ella se atrevió a sonreír con una mezcla de resignación y fría diligencia, como sí lo que fuera a salir de su boca sólo serían palabras vacías. Algo que ella sabía, que Gina podría notar a penas las pronunciara. Ahora más que nunca, sabía la facilidad con que la chica leía sus expresiones pero ella no podría saber cuánto de ello sería realmente la verdad tras sí misma.
—Sí vas a malgastar el tiempo en cuestiones inútiles, ahórrame el jueguito. —le dijo, tratando de contener el filo agudo de lengua mientras repasaba por su cabeza una forma rápida de acabar con todo el dichoso asunto. No por ella, sino por Gina. Sólo entonces, descubrió que era parte de su antiguo ser humano añorar lo que se perdió. Como todo el mundo, no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde. Ese viejo refrán se repitió en su mente hasta que pareció perforarle los tímpanos y ella estuvo a punto de gruñir en respuesta.
Cruzándose de brazos, dio una larga y metódica mirada hacia el lado de un estante marmóreo de la habitación. Habían unas cuantas cosas encima de la repisa, cubiertas por algún distinguido polvillo, al lado de dos pequeños cuadernillos, una revista de Vogue y un trapillo rojizo. Frunció el ceño, viendo sin observar exactamente aquellos objetos, aún su mente trabajando en la pregunta de la castaña. Fue allí que cobró consciencia de la imperiosa necesidad de que tenían algunos de sus compañeros en recrear sus vidas pasadas, como un gesto lastimero de autocompasión o, se dijo así misma, algo más.
Porque ella lo sabía. Esto era parte de ellos, parte de su vida y era inevitable no hacerlo.
Exactamente fue esa conclusión lo que ablandó la dura replica que tenía en la punta de su lengua y sólo cuando la aspereza se marchó de su cuerpo, fijó la mirada en Georgina, dejando que sus ojos traslucieran una felicidad corta pero vibrante —aunque fuese de mentira—, mientras ella elevaba un dedo a sus labios en pose pensativa, como si analizara detenidamente que cosas podría responder y cuando por fin llegó la idea, aplastó su mano empuñada contra la mesa, sonriendo ampliamente —con falsedad—, e inclinó la cabeza, soltando un leve suspiro que parecía más agónico que placentero.
—He comido comida humana, bastante Georgina. —respondió, cogiendo la bolsilla de M&M que había sacado de su bolsillo. — ¿Ves esto? —inquirió, señalando con la cabeza la barra mientras enarcaba una ceja hacia ella. —Es comida 100% humana, ¿vale? No, no la extraño porque la ingiero a diario. Sí me preguntarás, sí extraño la llenura que me daba cada vez que comía algo delicioso, quizá te respondiera que sí. —se sinceró, cuidando con una extraña reticencia las siguientes palabras que escaparon de su boca. —Pero, dime tú, Georgina, ¿acaso es productivo perder el tiempo en regodearse de un pasado lejano? ¿Recordando cada detalle con aquella nostalgia? Si lo vemos de otra manera más racional, te darás cuenta que el sólo hecho de hacerlo, nos distrae de las verdaderas cosas importantes de ahora.
Hizo una pausa, tomando aire ligero por las fosas de su pequeña y respingona nariz.
»Entonces, sólo habremos estado alejando el verdadero objetivo de todo. Dejemos de mirar al pasado, sólo tenemos un presente y un futuro y lo único que buscamos es acabar con aquellos malditos del Gobierno y liberar por fin a la raza humana de nuestra especie, ¿ves lo fácil que es? Sólo, deja de pensar en lo que una vez fue.
Y hubo un mísero instante en que ella misma, pensó que eso tenía algo de razón. Pero, ¿por qué lo pensó? Ella no lo supo, se suponía que lo único que salía de sus labios era conocimiento y reflexión pura, pero por un momento, algo altero el curso normal de las cosas y Sidney se vio obligada a apartar de su cabeza una nítida imagen de alguien más.

Este personaje ya esta tomado, lo sentimos.

Felicity P. Abshire escribió:¿Felicity P. Abshire? Si no se puede entonces me gustaría intentarlo para Molly L. Ainsworth. (:

Spoiler:
Es de otro foro, pero si se necesita que sea con el personaje solo díganme (:

______________________________________
Sabía que no era la respuesta a su pregunta, pero no estaba dispuesta a darle la verdadera razón. ¿Orgullo? puede, o quizás fuese que no tenía ganas de volver ha abrir aquella caja de recuerdos. Me tomaría por loca, aún que seguramente ya lo pensase, pero me daba igual, con aquellas extrañas palabras le había dicho más de mi vida que a cualquier desconocido. Camine lentamente hasta una de la cabinas, no sin antes escuchar la aprobación de Dylan. Me había oído, no podía decir que me alegrase ni tampoco que me disgustase, simplemente era una cosa que él necesitaba escuchar.

Cuando salí del recinto no pude evitar sentirme ridícula, aún que aquel raro disfraz encajaba perfectamente con mi forma de ser, una luchadora solitaria. Hice una mueca ante su comentario, me habría gustado que reconociese que había ganado, que yo había vencido, pero no, Dylan era un chico demasiado fuerte y orgulloso, de pronto encontré parecido con mi persona. Tras su escueto comentario, iba a empezar a caminar hacia el salón cuando Dylan volvió ha hablar, supuse que sería otro comentario para picarme y hacerme de rabiar, pero no, estaba equivocada. Mi boca se entre abrió de pura sorpresa, nunca me habría esperado un comentario semejante y menos viniendo de él. ¿Se estaba preocupando por mi? no, seguramente me estaba equivocada, seguramente era parte de su venganza. - Dylan, de verdad piensas que soy la típica chica que se deja embaucar por cualquiera. - comente con una media sonrisa alentadora, por si su comentario fuese de verdad.Correr riesgo era parte de mi vida diaria, y por desgracia ya me había acostumbrado a ello.

Pero lo siguiente que dijo me dejo aún más desconcertada. Un consejo, sí eso parecía, ¿pero porque?, me estaba ayudando, como antes. Estúpido, lo único que hacía era darme dolor de cabeza, ¿por que tenía que ser tan gentil?, no podía comportarse como un hombre despreciable, así tendría motivos verdaderos para odiarle. Le mire fijamente a los ojos, esos ojos azules como el cielo, que guardaban secreto, unos secretos que inundaban mi curiosidad. Parecía emanar una extraña aura de misterio que me atraía como un imán. Alce la barbilla, con orgullosa. No necesitaba ningún consejo, era perfectamente capad de hacerlo sola, no necesitaba su ayuda. De todas formas solo necesitaba acercarme un poco, esperaba no tener que llegar a tocarle, aún seguramente sería necesario. Comencé a caminar, echando un último vistazo a Dylan, a lo mejor era la ultima vez que le veía, le dedique una sonrisa divertida, recorriendo el pasillo por el que había entrado. Me pare uno segundos en el umbral, respire hondo y entré.




Con paso decidido, me adentre en el gran salón. Lo primero que percibí fue la suave música de fondo, de forma tenue pero audible. El lugar estaba mas vació, varios sitios estaban desocupados, pero él seguía allí. Suspire lentamente, cerré los ojos y me concentre en música, algo que si sabía hacer era bailar. Lentamente empecé a balancear mi cuerpo, comenzando con las caderas, y subiendo los brazos, con movimientos sutiles de cabeza. Tarareaba la canción, me gustaba mucho este ritmo. Intente imaginarme que estaba en una discoteca, disfrutando, y al poco rato. Los contoneos, se volvieron más sensuales, y provocativos. Pronto note como casi toda la gente había centrado su atención sobre mí. Usualmente lo odiaría pero en estos momentos era lo que necesitaba, que mi presa se fijara en mí, y al parecer lo había hecho. Recostado sobre uno de los sillones el mafioso, ordeno que las chicas que le acompañaban se fueran e inmediatamente estas lo hicieron. Pausadamente, me fui acercando sin perder el ni por un segundo el ritmo. Pronto llegue a su lado, el se mordía su labio inferior, impaciente. Di una vuelta alrededor de donde se sentaba, hasta ponerme enfrente de él, con cierto erotismo me senté sobre una de sus piernas, y siguiendo el consejo de Dylan me dirigí a su cuello. Lo bese suavemente, sosegado, sin perder el control, en esos momentos necesitaba de toda mi fuerza de voluntad para no vomitar. Pude sentir como una de sus manos agarraba mi culo con deseo, asqueroso. Con una de mis manos, en la que llevaba una mini grabadora con un transmisor, la metí delicadamente por dentro de su chaqueta, guardándola en uno de sus bolsillos secretos. Hecho, misión cumplida. Mi lengua se centraba en el cuello y lo recorría, desde la barbilla hasta el final de la camisa. Ahora solo tenía que salí de allí, podía escuchar los comentarios lascivos de mi compañía desagradable. Intentando no parecer brusca me separe de él poniéndome de pie, con una sonrisa juguetona me di la vuelta, suspire aliviada, pero no, eso no se había acabado. El mafioso atrapo mi antebrazo con fuera, apretando y dejando una marca en este. Exigía saber a donde me dirigía, un pequeño quejido de dolor se deslizo por mi labios. De pronto empecé a temblar. - Ahora vuelvo, necesito un poco de agua. - respondí lo mas calmada que pude, pero la respuesta no pareció convencerlo, aún así me dejo ir, no sin antes darme una palmada en el trasero, y reclamar mi presencia después de que hubiese acabado.

Temblaba con virulencia, aquello había sido demasiado, casi corría hasta que llegue al pasillo que ahora me resultaba tan familiar, y me derrumbe, me deje caer sobre una de las paredes. Mi antebrazo estaba un poco dolorido y amoratado, pero ahora no me importaba, cerré los ojos intentando tranquilizarme, pero nada servía. Miedo, sí había pasado mucho tiempo desde que no lo sentía, y su poder era abrumador. Su fuerza para influenciar, era asombrosamente terrorífica. Inquieta me lleve las manos a la cabeza, ordenando mi pelo. Respire profundamente y seguido. Esta sensación se iría, si definitivamente se desvanecería, enseguida, me intente autoconvencer.

Felicity esta reservada, pero te reservamos a Molly por 24 horas, esperamos tu ficha y si te parece te cambiamos el nombre de usuario (:

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Margareth S. Cromwell

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Re: Pide tu Personaje

Mensaje por Molly L. Ainsworth el Mar Mayo 24, 2011 9:00 pm

Claro. Ahora mismo empiezo ha hacer la ficha. (:

Gracias.

Molly L. Ainsworth

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Re: Pide tu Personaje

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